Llegué a California en el año 1989, y en mi afán de buscar peruanos que se reunían, me encontré con comunidades alrededor del culto al “Señor de los Milagros” en octubre. Prontamente pude descubrir que la forma como se llevaba la tradición en el área de la Bahía de San Francisco, era muy diferente a la que me acordaba que se practicaba en Lima
Me pareció interesante porque “El Señor” estaba en un nuevo suelo, lo seguían feligreses que no necesariamente eran peruanos. Que la banda de música, por ejemplo, era portuguesa; que las canciones no eran las marchas que había escuchado en Lima; que algunos cantos y viandas eran centro americanos.Decidí entonces, seguir cada procesión que salía en octubre y descubrí que eran seis de diferentes ciudades. Y tuve pena de que no se resaltaran los elementos principales que deberían de acompañarlo por ser peruano.
En el año 2000 en un vuelo que tuve desde Lima a San Francisco, mi madre me alcanzó una revista en el aeropuerto con la historia del “Señor de los Milagros”, con imágenes y fotos. La leí durante el vuelo y me impactó enormemente conocer la tradición ampliamente y en diferentes aspectos. Sobretodo porque sentí y me di cuenta que la procesión carga toda la historia de los afro-peruanos, tema que se convirtió en mi propósito prioritario en la vida. Comencé entonces a estudiar este fenómeno devocional católico, una de las procesiones católicas más grandes del mundo. Arranqué con la recopilación de datos, tomar fotos, conocer y seguir su recorrido en Lima.
En el año 2002 viajo con el maestro Lalo Izquierdo a unas clases que dimos en Florida y perdimos el vuelo . En esa noche le propuse la producción de “Cristo Moreno” , como idea original propia. Me dediqué a escribir los textos, Lalo a las coreografías y le pedí al dramaturgo Enrique Victoria que escribiera los guiones para 4 viñetas.
Así en el 2002, se presentó por primera vez, la obra de teatro musical “Cristo Moreno” en el “Juliá Morgan Arts Theater” en Berkeley, California. Por primera vez. llovió aquel día. No se llenó pero la gente lloró y eso me dio a entender que este sería mi mayor legado en el mundo. Año tras año de presentarlo añadía más y quitaba cosas que no funcionaban. Inclusiones también de cómo iba cambiando la procesión
Gabriela Shiroma
Directora General